"Braindead" (Tu madre se ha comido a mi perro), por Syrah


Me tiré un pedo. Miré hacia los lados. No había nadie en casa, menos mal. La jodida pizza cuatro quesos del super y el vino Los Molinos, que es pura química, estaban empezando a sacudirme internamente la noche.

Tenía preparado un Dvd pirateado de internet. Un título mítico para los que nos iniciamos en esto de la cinefilia gracias a los videoclubs de antaño, y nos vimos unos largometrajes que hoy dudan algunos de que ni siquiera existan. “Braindead, tu madre se ha comido a mi perro”, del oscarizado Peter Jackson.
...Decanta el caldo

Lo primero que me sobresaltó fue ver a Diana Peñalver (la morena de la serie Chicas de hoy en día) como heroína de la película, en el papel de latina en un país como Nueva Zelanda, hija de una anciana quiromante que advertirá al protagonista de los males que le acechan.

La idea principal de la película ha sido reiteradamente machacada por el cine de género: los exploradores que van a un país remoto y se traen a un mono raro e hijo de puta que si te muerde te conviertes en un zombi caníbal. La parte original es que a la primera que muerde el bicho es a la madre del protagonista, que tiene dominado a su hijo, un tipo apocado y pusilánime. El chico, al ver que su madre se está literalmente comiendo a la mitad del pueblo, intenta encerrarla junto al resto de zombis en el sótano de su casa. Y procura que nadie se entere de lo ocurrido.

Es de agradecer que dentro de un puro estilo gore, mezclado con muchas dosis de un humor discutible, Peter Jackson aproveche para hacer una crítica social de las buenas formas burguesas en uno de los episodios más asquerosos de la historia del celuloide, en el que una pareja de la liga de mujeres del pueblo visitan a la madre zombi. El hijo prepara unas natillas y a la madre se le cae dentro del plato su propia oreja desprendida y pútrida. Se la come con las natillas. Verdaderamente repugnante pero críticamente válido, pues lo que hace ver Jackson es al resto de los comensales incapaces de responder a lo ocurrido. Es más, a uno de ellos le gustan tanto las natillas que quiere repetir en otra ocasión, como si no estuviera ocurriendo nada, como si dicha asociación sólo se dedicara a ir zampando de casa en casa y todo lo demás le diera igual.

Dicen que en esta película se gastó la mayor cantidad de sangre artificial de la historia del cine, en una de las escenas finales, cuando segadora en ristre, el protagonista decide acabar con todo un salón infestado de zombis de güateque. Es lo más espectacular y seguramente lo único verdaderamente gracioso.

Este género gore, mezclado con intentos de humor irreverente y hemoglobínico, y dosis de crítica social, lo han llevado a término varios realizadores con resultados distintos. Quizá el mejor ejemplo sea Sam Raimi y su saga de los terroríficamente muertos (The Evil dead), con ese gran Bruce Campbell siempre al borde del colapso nervioso. Y el peor, nuestro ejemplo patrio, Alex de la Iglesia, que nunca ha conseguido, en ninguna de sus películas, mezclar la dosis ideal de humor, crítica y sangre, acabando siempre en un puro despendole en el que ya no sabe uno si reírse, llorar o salirse del cine.

“Tu madre se ha comido a mi perro”, película visualmente mucho mejor trabajada que el anterior título mítico de Jackson “Bad Taste” (Mal Gusto), es una película que hay que ver hoy en día sobre todo para darnos cuenta de todo lo que el ordenador a perjudicado a nuestra percepción de las imágenes. Para repugnarnos o asustarnos, esos grandes maquilladores y técnicos visuales que deben haberse quedado en paro, conseguían transmitirnos esas sensaciones (al fin y al cabo, también hay que tener su arte para transmitir asco), con mucha mayor fidelidad y profundidad que cualquier mackintosch de hoy en día. La prueba está en que tanto la saga de los anillos de los cojones, como ese churro de película titulado “Atrápame a esos fantasmas” o algo así, Peter Jackson no consigue dar ni un susto ni una arcada comparable a las de “Bad Taste” o “Braindead”. Sólo viendo “El diario de Patricia” he logrado llegar a cotas de repugnancia similares hoy en día.

martes, marzo 07, 2006


Google